jueves 4 de febrero de 2010

nuevo logo de safi

En el registro tuvimos que cambiar el nombre y añadimos SAFI.VA(valencia.
podeis llamarnos como querais safi o safiva.

viernes 22 de enero de 2010

¿Puedo adoptar a un niño haitiano?

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/21/espana/1264060763.html

¿Puedo adoptar a un niño haitiano?



Efe | ELMUNDO.es | Madrid

Actualizado jueves 21/01/2010

El terremoto ha sembrado Haití de niños huérfanos abandonados a su suerte. El desamparo que reina en la población hace crecer el peligro de un incremento de la trata de niños con adopciones ilegales.

"Son demasiados los chicos que deambulan desamparados y traumatizados por las calles de Puerto Príncipe", ha relatado Heiko Seeger, titular de la organización de ayuda infantil 'Nuestros pequeños hermanos y hermanas' de Alemania.

Así, por mucho que haya muchas familias españolas interesadas en ayudar y en adoptar legalmente a niños haitianos, la normativa no lo permite.

La Ley sobre Adopción Internacional impide que se puedan tramitar solicitudes de adopción en caso conflicto bélico o de catástrofe natural, como ha sucedido con el devastador terremoto en Haití.

Pero además de esta norma, las adopciones con Haití estaban suspendidas desde el año 2007, debido a la falta de garantías jurídicas en estos procesos. Por lo tanto, sólo se están llevando a cabo las adopciones que ya estaban en curso.

Agilizar las adopciones ya en marcha
Por ello, el Ministerio de Exteriores está intentando acelerar las adopciones de siete familias españolas, que estaban a punto de finalizar los trámites cuando se registró el terrible temblor de tierra que ha costado la vida a alrededor de 75.000 personas.

Ésta ha sido la petición que ha realizado Unicef, que ha solicitado que se aceleren los procesos que ya estaban abiertos para lograr que los niños huérfanos tengan cuanto antes una reunificación familiar.

De ahí, que tanto UNICEF, como el Gobierno haitiano y otras organizaciones como Cruz Roja o Save the Children estén trabajando intensamente para "proporcionar comida y medicamentos de emergencia, un refugio seguro, protección y cuidados" a los menores, según aseguró su directora ejecutiva de Unicef, Ann Veneman. Además, afirmó que "ya se ha iniciado el proceso para hacer un registro de niños no acompañados".

De todas formas, para Unicef lo prioritario es "reunir a los niños con sus familias". "Sólo en los casos en que se demuestre que esto no es posible, y después de que se haya realizado un análisis apropiado, las autoridades competentes tomarán en consideración otras alternativas, como la adopción", aclaró.

53 niños huérfanos haitianos aterrizaron el martes en EEUU para ser adoptadosY, ¿cuándo se podrán retomar los procesos de adopción legales de niños haitianos? La cosa va para largo. Hasta que el país no tenga una autoridad específica que controle la adopción, o hasta que no se den las garantías adecuadas para ello y no se respete el interés del menor, las adopciones quedan suspendidas.

"Para llevar a cabo una adopción, es indispensable que exista una seguridad jurídica en el país. Hay que hacer una investigación seria y para ello, es necesario reconstruir el país y su Administración", aseguró a ELMUNDO.es el presidente de la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (ADECOP), Miguel Góngora.

Para Góngora, "no es bueno sacar a un niño de su entorno natural", por lo que no recomienda iniciativas como la del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que ha animado a que familias extremeñas acojan de forma temporal a los niños haitianos huérfanos.

Lo fundamental en este momento es dar toda la ayuda posible a los niños que se encuentren en situaciones extremas, "para que puedan seguir creciendo en educación, alimentación y atención sanitaria", ha subrayado Góngora.

"Hay que hacer muchísima cooperación sobre el terreno, pero no tratar de adoptar a los niños", ya que así no se respetan sus derechos, ha asegurado Góngora.

A su juicio, lo primero es atender a esos niños que están solos en Haití, cuidarlos, averiguar su situación jurídica, buscar a sus familiares cercanos o más lejanos, probar la adopción en su propio país y, si nadie les quiere adoptar, "pues estaríamos los demás para hacerlo", ha declarado.

Si en España, están paralizadas, en EEUU la situación es bien distinta y las adopciones de niños haitianos siguen su curso. Es más, un total de 53 niños huérfanos haitianos, la mayoría menores de cuatro años, aterrizaron el pasado martes en Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos) tras ser evacuados de Puerto Príncipe en un avión estadounidense.

¿Cómo se pudo hacer tan rápido cuando los trámites de adopción duran años? Su entrada en EEUU fue posible gracias a un programa de emergencia humanitaria del Departamento de Seguridad Interior que permite que los huérfanos haitianos permanezcan allí temporalmente, aunque evaluando caso por caso. Para ello se les otorgó un visado humanitario para que puedan recibir en EEUU los cuidados que necesitan.

adopcion HAITI

Haití: Adopciones internacionales. Comunicado de CORA

Por: CORA

Comunicado de CORA respecto a las peticiones de información para adoptar a niños haitianos y en relación a las noticias aparecidas en la prensa. Nota del Centro Internacional de Referencia para los Derechos del Niño Privado de Familia (SSI/CIR)
En los últimos días están llegando, tanto a CORA como a otras entidades, multitud de ofrecimientos y peticiones de información para adoptar a los niños y niñas haitianos que han quedado huérfanos a raíz de la tragedia del pasado día 12 de enero. En este sentido hemos considerado emitir esta nota aclaratoria:

Las adopciones internacionales desde España con Haití están suspendidas desde julio de 2007 dado que este país no ofrece garantías suficientes sobre la identidad de los menores y sobre la integridad de las instituciones implicadas.

Además cualquier inicio de procedimientos de adopción en la situación actual va en contra de la Ley de Adopción Internacional aprobada en diciembre de 2007, que en su artículo 4.1 sobre Circunstancias que impiden o condicionan la adopción, dice lo siguiente: No se tramitarán solicitudes de adopción de menores nacionales de otro país o con residencia habitual en otro Estado en las siguientes circunstancias:

a) Cuando el país en que el menor adoptando tenga su residencia habitual se encuentre en conflicto bélico o inmerso en un desastre natural.

Una recomendación similar se recoge en el Convenio de la Haya relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en materia de Adopción Internacional de 1993, ratificado y vigente en España.

Las noticias aparecidas en los medios de comunicación respecto a las adopciones por parte de familias de Estados Unidos de niños y niñas haitianos hacen referencia a la agilización de procesos adoptivos ya iniciados por parte de ciudadanos de ese país, y por tanto se trata de la finalización de unas adopciones de menores que ya habían sido declarados adoptables con anterioridad a la catástrofe.

En la situación actual de caos y emergencia humana, en CORA creemos que deben priorizarse las ayudas y asistencias in situ, canalizadas a través de las múltiples organizaciones y ONGs que desarrollan su labor en situaciones como esta. La salida de menores en acogimientos temporales debería ser considerada como una posibilidad secundaria y siempre y cuando la situación estuviera suficientemente estabilizada. En cualquier caso una iniciativa de este tipo debería estar auspiciada por organismos como UNICEF y con las debidas garantías de retorno de esos menores a su país de origen.

Finalmente adjuntamos la nota emitida por el Centro Internacional de Referencia para los Derechos del Niño Privado de Familia (SSI/CIR), muy clarificadora de como deben ser las actuaciones respecto a las adopciones internacionales en las circunstancias de la catástrofe natural de Haití

CORA, 20 de enero de 2010

Nota del SSI: "Terremoto de Haití: el caso de la adopción internacional"
Como ocurre en cada evento dramático que afecta un país, la cuestión de la adopción internacional de los niños aparece de nuevo en el contexto haitiano. Sobre este tema, el SSI/CIR recuerda en primer lugar que, de una manera general, la adopción internacional no puede tener lugar en una situación de guerra o de catástrofe natural. Estos eventos hacen imposible la verificación de la situación personal y familiar de los niños. Cualquier acción que tiene como objetivo adoptar o evacuar hacia otro país los niños víctimas del terremoto debe absolutamente ser evitada como fue el caso en el tsunami de 2004.

Sin embargo, la situación de la adopción internacional en Haití levanta una nueva problemática: ¿Qué respuesta se puede dar a las decenas de expedientes de adopción que se estaban tramitando antes del terremoto? Al día de hoy, algunos países de acogida han anunciado su intención de suspender todas las adopciones en curso, teniendo en cuenta la incapacidad actual de las autoridades haitianas de seguir los procedimientos solicitados. Sin embargo, frente al hecho de que otros países de acogida ya han previsto lanzar misiones para la evacuación de estos niños lo más rápido posible, el SSI/CIR desea recodar algunos puntos importantes.

En el contexto actual, ya es muy difícil hacer llegar ayuda de emergencia a causa de la obstrucción de las diferentes vías de comunicación y de transporte (en particular el aeropuerto de Puerto Príncipe). Movilizar las energías en un contexto de emergencia debería permitir de responder a las necesidades de la populación en su conjunto. Las iniciativas que implican una carga adicional para los auxilios sobre el terreno deberían entonces intervenir más tarde, para poder dejar la prioridad a las operaciones en curso.

En cuanto a los niños en proceso de adopción, se debe evidentemente diferenciar los niños que han sido declarados adoptables y los niños para los cuales un juicio de adopción ya ha sido pronunciado.

Para los niños para los cuales ya se ha realizado un emparentamiento y un juicio de adopción, un traslado de los mismos hacia sus familias adoptivas se podría considerar bajo las siguientes condiciones:

1°) que la identificación del niño y su localización respeten las garantías necesarias, particularmente gracias a las copias de su expediente depositadas en el país de acogida; los datos personales estén conservados de manera apropiada;

2°) que la adoptabilidad psico-social del niño (es decir su capacidad a ser adoptado) sea evaluada nuevamente tomando en cuenta el traumatismo que puede haber afectado al niño (choque emocional, heridas físicas, etc.);

3°) que esté comprobado que el expediente del niño esté completo y que el juicio de adopción haya sido pronunciado;

4°) que los representantes diplomáticos de los países de acogida concernidos estén en condiciones de poder controlar la identificación concreta, el expediente de adopción y el cuidado de los niños;

5°) que las autoridades haitianas estén debidamente informadas y participen a la finalización de las adopciones en cuestión.

En cuanto a los niños que no cumplen estas condiciones, ningún trámite que permita la aceleración de los procedimientos de adopción debe hoy ser iniciado. Tenemos que recordar que la adopción internacional en Haití es propensa a graves preocupaciones respecto a su falta de transparencia y de garantía. Debido a que los controles necesarios no pueden ser actualmente realizados, la adopción internacional tiene que ser suspendida hasta que el sistema administrativo y judicial del país sea nuevamente operacional.

Sin embargo, el SSI/CIR subraya, por un lado, que estas condiciones necesitan tiempo, lo que significa que no pueden ser realizadas en una situación de emergencia. Por otro lado, estos niños se encuentran en una situación de mucho estrés y su repentino traslado hacia un nuevo país y una nueva familia puede crear un importante impacto psicológico cuyas consecuencias son difíciles de evaluar. Según las directrices del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la evacuación de los niños o su colocación temporal en familias extranjeras son traumatizantes. Este trastorno agrava los traumatismos que los niños ya están sufriendo. En situación de emergencia, los esfuerzos de las autoridades del país concernido, de las organizaciones internacionales y de las organizaciones no gubernamentales tienen que focalizarse en una protección mínima del niño (alojamiento, comida, cuidados médicos, apoyo emocional y psicológico, educación), lo más cerca posible de su entorno habitual y de los niños o adultos que ya conoce.

Por último, el SSI/CIR pide a las autoridades de los países de acogida encargadas de la adopción internacional coordinarse entre ellas, así como con las agencias de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales, con el fin de que adopten una posición común frente a esta problemática y así evitar decisiones contradictorias e iniciativas equivocadas.

Consciente de las dificultades y de los daños causados por el terremoto, el SSI/CIR expresa su simpatía a la comunidad haitiana y su comprensión a los padres en proceso de adopción. Sin embargo, pedimos a los actores de la adopción internacional que demuestren moderación y reflexión frente a esta crisis con el fin de evitar respuestas emocionales a una cuestión tan sensible como la adopción internacional de estos niños.

SSI/CIR

18 de enero de 2010

miércoles 20 de enero de 2010

NOTICIAS. Sueño de ojos rasgados

Sueño de ojos rasgados


P.G-B.
CÓRDOBA
Publicado Lunes , 18-01-10 a las 09 : 25

«¡Mamá, cuéntame el cuento de China!». Carmen, de cinco años, le pide al acostarse a su madre María José que le narre cómo llegó desde Guangdong, al sur de China, a vivir entre naranjos en Palma del Río. Hace tres años que María José y su marido Francisco Javier recorrieron más de 15.000 kilómetros para buscar a su niña. «Tardamos sólo 15 meses en que Carmen estuviera en casa, justo después se bloqueó la adopción China».

El proceso de adopción, en este caso fue fácil. María José explica que tuvieron que hacer un curso de padres adoptivos que les fue muy útil para enfrentarse a esta situación tan delicada. «Hicimos un curso en una ECAI \[entidad colaboradora de adopción internacional\] y allí te abren los ojos sobre qué es adoptar un niño. Esto es un mundo nuevo, nada que ver con una madre biológica. Te entregan un niño con dos añitos y no te trae nada más que lo puesto», comenta.

Pero, sin duda, le ha merecido la pena. «Es lo mejor que he hecho en mi vida. Me he hecho muchos tratamientos, y cada día, cuando veo a mi hija, doy gracias a Dios por no haberme quedado embarazada. Tal es así que estamos esperando otro niño de Filipinas», adelanta esta madre. Ya han tramitado la adopción del que será su segundo hijo adoptivo: «Nos da igual que sea niño o niña. Sí pedimos que fuera de cero a dos años para estar más tiempo con él».

Y añade que la situación de la adopción es tan fuerte emocionalmente cuando te dicen que ya tienes la niña y te dan la foto unos meses antes de poder llevarse a la pequeña que no puedes contener la alegría. De hecho, asegura, que en el viaje de Sevilla, donde les facilitaron la imagen de la niña que iban a adoptar en China, para Palma «no sabemos las veces que paramos el coche para ver la foto. Cuando llegamos, brindamos con champán con la familia».

«En la ECAI, no nos piden nada, lo único que hay que pagar son los viajes. Pero estamos hablando de sentimientos como madre, no de comprarnos un coche», apostilla.

Un día de «nervios»

De hecho, este matrimonio tuvo que pasar en China casi un mes. El momento más emocionante fue a las 2 de la tarde de ese 26 de febrero de 2007. «Tuve unos sentimientos que nunca había tenido, yo creo que eran de emoción, una mezcla, ni alegre, ni triste… Lo que sí estaba era muy nerviosa, con alguna lágrima escapándose», recuerda.

Con esa misma emoción aún, rememora cómo a las 48 horas de tener a la niña les intentaban hacer una foto en familia para una especie de pasaporte, y no había manera. La niña se negaba en banda a soltar a su madre adoptiva y la instantánea la tuvieron que tomar con ella en brazos entre sollozos. «Y así continuamos», apostilla María José, recalcando el apego entre la niña y sus padres.
La pequeña Carmen, que revolotea alrededor de su madre mientras muestra las fotos del viaje al continente asiático, tiene claro que María José es «su mamá especial, que Francisco Javier es su papá especial, y que es su hija del corazón y su hermanito también será hijo del corazón».

miércoles 13 de enero de 2010

NOTICIAS.Adopciones en la encrucijada

Adopciones en la encrucijada


Texto Beatrís San Román

La adopción internacional está en un punto de inflexión. El número de familias que quieren adoptar un niño pequeño y sano supera el de menores adoptables de esas características. Crecen las voces que piden una reforma del sistema y alertan de que esa demanda alienta en algunos países que personas sin escrúpulos conviertan la adopción en un negocio.


La adopción internacional nació como una salida para la situación de los niños que habían quedado huérfanos en conflictos bélicos. Las guerras mundiales y la guerra civil de Grecia (1946-1949), primero, y las de Vietnam (1954-1975) y Corea (1950-1953), después, pusieron en marcha una red de personas e instituciones bienintencionadas para ayudar a las criaturas abandonadas a su suerte. Con el tiempo, la adopción internacional se fue expandiendo como una solución más para formar una familia. De un lado, personas que deseaban tener hijos y que, en muchos casos, tenían dificultades para concebir; de otro, niños que necesitaban unos padres que los cuidaran y los quisieran.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, crecen las voces críticas con el sistema de adopciones internacionales, se alarga la duración de los trámites y aumenta el desasosiego entre las personas que escogen esta opción. Si en el 2005 los tiempos de espera, por ejemplo, para adoptar un niño o una niña en China rondaban los siete meses, hoy superan ya los cinco años. En España, se estima que hay más de 20.000 familias a la espera de que se les asigne un menor, pero las adopciones culminadas el año pasado no llegaron a 3.200.

Los medios de comunicación sacuden periódicamente con elevadas cifras sobre el número de menores que se buscan la vida en las calles de Río de Janeiro o de Adís Abeba. ¿Qué pasa? ¿Es culpa de una burocracia insensible que haya padres y madres que esperen durante años para adoptar cuando existen tantos menores que no tienen una familia que les cuide?

A la vez, con más frecuencia, la prensa internacional se hace eco de casos de supuesta corrupción ligados a la tramitación de adopciones. Un caso sonado fue el de la ONG francesa El Arca de Zoé, que trató de sacar a 103 niños de Chad que resultaron no ser huérfanos.

La terrible constatación de que gran parte de los niños que estaban en adopción no eran en realidad adoptables llevó en su día al cierre de las adopciones internacionales en lugares como Guatemala, Camboya, Nepal, Kazajistán o Congo. Más recientemente y por idénticas razones, Estados Unidos, Canadá, Suecia e Irlanda han paralizado las adopciones en Vietnam, y Austria, Irlanda y Australia han dado cerrozajo a sus programas de adopción en Etiopía.

¿TANTOS HUÉRFANOS?
Muchas personas creen que en el mundo hay muchos niños hacinados en orfanatos, esperando que alguien quiera adoptarlos. Se piensa que la mayoría de ellos son niños pequeños y sin graves problemas de salud. Como los padres biológicos, la mayoría de los padres adoptantes desean que sus hijos no tengan enfermedades o discapacidades, e inician el camino convencidos de que en algún lugar del mundo un niño así necesita una familia que ellos pueden darle.

La realidad es muy distinta: no es verdad que los centros de menores de los países en vías de desarrollo estén llenos de pequeñines esperando una familia. Ciertamente, hay miles de niños en el mundo que no tienen quien realmente se ocupe de ellos. Sólo en Vietnam, se estima que hay entre 20.000 y 40.000 viviendo en la calle, pero no son esos los niños que se adoptan. Aquellos que ven pasar su infancia en un orfanato esperando una familia tienen en su inmensa mayoría más de seis años o presentan algún tipo de discapacidad o necesidades especiales.

Unicef viene advirtiendo desde hace unos años de cómo el aumento de familias de países ricos interesadas en adoptar (unido a las posibilidades de lucro que da) “ha alentado el crecimiento de una industria de las adopciones, en la que se da prioridad a los beneficios materiales en detrimento del interés superior de los niños”. Paradójicamente, la propia Unicef ha contribuido a este fenómeno mediante su labor de concienciación sobre las necesidades de la infancia de los países pobres. Aunque recientemente ha emitido una nota aclaradora, sus informes han ayudado a cimentar la falsa idea de que millones de niños necesitan una familia que los adopte.

Cuando desde esta organización de las Naciones Unidas se hace público que existen en el mundo más de 130 millones de huérfanos, pocas veces la opinión pública tiene la oportunidad de profundizar lo suficiente para entender la realidad que se encuentra tras esa cifra: para empezar, se contabiliza como huérfano a todo menor de 17 años cuando su padre, su madre o ambos han fallecido, pero Unicef reconoce que la inmensa mayoría de esos niños vive con uno de sus progenitores, con los abuelos, unos tíos u otros familiares, por lo que no tienen necesidad de ser adoptados. Del número total de huérfanos, el 95% tiene más de cinco años, y un porcentaje importante tiene algún tipo de discapacidad, es seropositivo o padece alguna enfermedad que le dejaría fuera del circuito de adopción internacional.

“La idea de que el mundo en desarrollo tiene millones de bebés y niños pequeños sanos que necesitan nuevos hogares es un mito. Tanto en los países ricos como en los pobres (con excepción hecha de China, por su política del hijo único) los bebés sanos rara vez son abandonados”, explica E. J. Graff, del Instituto Schuster de Periodismo de Investigación y autora de The Lie We Love (la mentira que amamos, que en la versión española se tradujo como Hijos de la mentira), publicado en la revista Foreign Policy. Apoyado en un amplio trabajo de investigación sobre la realidad de la adopción internacional en distintos países, su análisis es rotundo: “En realidad, hay en el mundo muy pocos huérfanos pequeños que puedan ser adoptados.

Los huérfanos rara vez son bebés sanos, y los bebés sanos rara vez son huérfanos”. Graff abona la teoría de que hay una industria de las adopciones que ha creado un entramado de fabricación de huérfanos: buscan en las zonas socioeconómicamente más vulnerables a niños con los que llenar los orfanatos, mediante una red de buscadores (en la que participan desde trabajadores sociales hasta agentes de policía, enfermeras u otro personal hospitalario) que engañan a las familias, o las convencen o les pagan para que renuncien a sus hijos o simplemente se los arrebatan. Después, falsean su historia y consiguen papeles oficiales que les declaran huérfanos o abandonados y, por ello, adoptables.


Tenemos que adaptarnos a la realidad

Javier Álvarez-Ossorio, coordinador general de CORA, la federación de asociaciones de familias adoptantes, analiza la situación.

¿Qué diría a las familias que quieren adoptar bebés y niños pequeños?

Que eso ya no es posible, que prácticamente no existe. Bebés huérfanos los hay contados. Pero hay muchos menores de más de cinco años, seropositivos o con algún tipo de enfermedad o discapacidad, que podrían ser adoptados y que suelen quedar fuera del sistema. En Rusia, por ejemplo, las cifras de niños en orfanatos son altísimas, y una buena parte de ellos son susceptibles de ser adoptados. Pero hay que ser conscientes de que, salvo casos concretos, los niños que necesitan una familia tienen necesidades especiales, son de más edad y en muchos casos han sufrido periodos largos de institucionalización. Estamos viendo que su integración requiere preparación, formación y apoyos a largo plazo. La mayoría de las familias empieza el proceso pensando en adoptar un bebé o un niño de uno o dos años. Tenemos que adaptarnos a la realidad, explicarles que los niños en adopción tienen unas características distintas.

¿Cómo se podría mejorar el sistema?

En CORA estamos estudiando posibles vías. Una sería poner límites a los expedientes que se envían a cada lugar: si a un país enviamos el año pasado 50 expedientes pero sólo se hicieron 10 adopciones, no tiene sentido enviar 50 o 100 más. Si lo hacemos, estamos creando unas expectativas nada realistas a las familias y ejerciendo una presión que ya hemos visto que puede derivar en el tráfico de menores.

RIESGO DE FRAUDE
La corrupción en el ámbito de la adopción internacional no es algo nuevo, pero hasta hace muy poco se creía que, si se seguían los cauces legales y se contrataban los servicios de las entidades acreditadas para la tramitación del expediente, los adoptantes podían estar a salvo de sus tentáculos. No es así. Algunos de los casos de adopciones fraudulentas recogidos en los informes de las organizaciones Unicef y Terre des Hommes en lugares como India o Nepal afectaban a tramitaciones realizadas por entidades acreditadas por las autoridades españolas (las llamadas entidades colaboradoras de la adopción internacional o Ecai).

Javier y Marta (nombres ficticios) adoptaron a su hija en el 2001 en Nepal mediante los servicios de una Ecai acreditada por el gobierno de su comunidad autónoma. Años más tarde, cuando han querido buscar los rastros de la historia de la niña, se han encontrado con que fueron víctimas del tráfico de niños. Su documentación decía que la pequeña era huérfana y que había sido abandonada en la calle, pero no era cierto. La madre biológica de la niña había accedido a mandarla a un internado para que recibiera educación y comida durante un tiempo, pero nunca nadie le pidió permiso para darla en adopción. Como otras mujeres nepalíes, llevaba años buscando a su hija. Ocho de ellas, apoyadas por la ONG Child Workers in Nepal, reclaman a hijos que aseguran que habrían sido adoptados en España.

Casos como estos parecen, en algunos países, más frecuentes de lo que cabría imaginar: un anuncio en internet sobre la elaboración de este reportaje originó mensajes de familias que se ofrecían, siempre que se les garantizara el anonimato, a contar cómo su sueño de ser padres les había puesto frente a la cara más oscura de la adopción internacional. En ocasiones, son los adoptantes quienes, pensando que algún día sus hijos necesitarán saber, han tirado del hilo hasta descubrir las mentiras. Pero también abundan los relatos en los que son los propios niños quienes tienen una historia que contar que en nada se parece a la versión que contiene su expediente de adopción.

“Aunque la Ecai me cobró por los meses de su estancia en el orfanato, mi hija dice que no vivió allí. Según su versión, un señor llegó a su aldea con un coche grande y bonito y un aparato que sonaba muy fuerte, supongo que debía de ser un megáfono. Dijo que cada familia debía entregar un niño, mejor si era un bebé, pero su madre no quiso desprenderse del benjamín de la familia porque era varón, así que le tocó a ella”, explica una madre que adoptó en Etiopía. La niña, que ha resultado tener casi dos años más de lo que figura en sus papeles, cuenta que los llevaron en una furgoneta a hacerse análisis de sangre. Su relato coincide con un dato poco verosímil contenido en la documentación oficial recibida por las familias: once niños adoptados en España habían sido supuestamente abandonados el mismo día y en la misma población.

“Nunca imaginé cómo adoptar iba a cambiar mi vida –explica otra adoptante–. Decidimos adoptar un tercer hijo porque creíamos que podíamos ofrecer una familia a un niño que no la tuviera, ¡pero mi hijo ya tenía una!”. La documentación visada por la embajada que les entregó la Ecai decía que su madre había fallecido y que no tenía hermanos, pero resultó ser mentira. “Ha sido un camino de pérdida de la inocencia –añade–. Descubrimos con horror que el nuestro no era el primer caso, que en el mismo grupo de adopción había al menos otros tres niños en la misma situación, y que la Ecai se lavaba las manos. Estoy dolida con las autoridades de aquí, que no hicieron caso a nuestra denuncia, que acumulan historias como la nuestra, pero que no exigen responsabilidades ni hacen nada. Cuando se cierra un país porque ha habido lo que ellos llaman irregularidades, acreditan a las mismas Ecai para otro distinto, y listo.”

Desde Adís Abeba, un cooperante español que prefiere que su nombre no sea publicado confirma que la búsqueda de niños para la adopción internacional se ha convertido en una industria floreciente en la que se engaña o se presiona a padres para que renuncien a sus hijos: “Desde luego que hay niños que necesitan una familia, pero muchos de los que son entregados en adopción hubieran crecido con la suya si no se moviera tanto dinero. Las aldeas reciben periódicamente la visita de los buscadores a sueldo de los orfanatos. Les dicen a los padres lo que quieren oír: que en Europa tendrán una vida mejor, que volverán cuando sean mayores convertidos en médicos, etcétera. Por cada bebé que consiguen, los orfanatos les dan entre 25 y 70 euros”.

Ana Picazo, directora de una de las once entidades españolas autorizadas a tramitar adopciones en el país africano, dice no creer que en Etiopía se pague por encontrar niños “porque desgraciadamente existen muchísimos abandonados”. Admite que a veces constatan que se falsean datos de su historia, y que muchos que figuran como abandonados o huérfanos no lo son, pero culpa a los orfanatos (“que así se ahorran desplazar a la madre biológica para que declare en el juicio”, dice) y a que las madres etíopes “no siempre quieren dar la cara”. Para Picazo, lo importante es que “la adopción es una salida para esos niños”.

La Declaración de los Derechos del Niño y las organizaciones internacionales que trabajan en la defensa de los derechos de la infancia defienden que, con independencia de su estatus económico, todos los niños tienen derecho a crecer en su familia, salvo cuando esta suponga una amenaza para su integridad. Esos niños no necesitan unos nuevos padres. Puede que necesiten mejorar su alimentación o un antibiótico que les salve la vida y que cuesta menos de un euro. Pero una familia ya la tienen.

Desde Johannesburgo, una española que adoptó años atrás una niña en África relata cómo ha cambiado su visión de la adopción al conocer la realidad de las familias biológicas. Maite Cortés lleva años viviendo y viajando por el continente africano. “He conocido –explica– hasta la fecha a 94 madres biológicas. Salvo dos, ninguna de las otras pasa un día en que no se acuerde de ese hijo que dio en adopción porque no podía mantenerlo. Vivir en África me ha permitido entender que no tuvieron realmente opciones y, cuando no hay opciones, no hay libertad ni hay justicia.

Para mí ha sido una revelación comprender que mi hija hubiera sido enormemente feliz si hubiera podido quedarse con su familia. ¿Qué es exactamente lo que les damos a nuestros hijos que no les pueden dar sus familias? ¿Ropa, colegios, clases de natación, prótesis dentales...? ¿Alguien puede defender que eso es suficiente para arrancar de una familia un hijo querido y borrar de su vida a esa familia para siempre?”

REFORMAR EL SISTEMA
En ámbitos relacionados con los derechos y la protección de la infancia crece el clamor por una reforma urgente del sistema de adopción internacional alegando que, aunque suene duro tratándose de seres humanos, la lógica de las leyes del mercado hace insostenible la situación: la demanda de hijos ha desbordado la oferta de niños adoptables. Dado que la adopción internacional mueve dinero, surgen por doquier intermediarios sin escrúpulos que centran su negocio en encontrar niños para satisfacerla.

Vietnam es un ejemplo. Tras una investigación conjunta llevada a cabo este año, Unicef y Servicios Sociales Internacionales afirman que en aquel país el sistema funciona esencialmente bajo demanda. “Las circunstancias por las que los bebés son declarados adoptables son invariablemente turbias y preocupantes”, señalan en un informe de 68 páginas que resalta la preocupante falta de compromiso de las autoridades de los países de recepción con los principios del convenio de La Haya (que vela por garantizar los derechos del niño en la adopción).

David Smolin, director del Centro para la Biotecnología, el Derecho y la Ética de la Universidad de Samford (EE.UU.), sostiene que si el sistema no se reforma, los países con familias adoptantes seguirán ante la disyuntiva de ir tachando de la lista e imponiendo moratorias a distintos países a medida que afloran las irregularidades o cerrar los ojos al tráfico de niños. Smolin y su mujer adoptaron dos niñas en India, que más tarde descubrieron que habían sido secuestradas de su familia biológica.

“Incluso cuando se trata de niños legítimamente adoptados, el dinero que se mueve es demasiado y existe una enorme falta de transparencia sobre a qué se destina”, asegura. Justificados con enunciados ambiguos como gastos en el país, donativos obligatorios o contribución a proyectos de cooperación, las familias adoptantes son obligadas a desembolsar cantidades que con frecuencia superan lo que gana un trabajador local en diez años. “Las tarifas y los donativos son el lubricante y el incentivo del tráfico de niños”, afirma Smolin.

Quienes como él piden una reforma del sistema creen que, si de verdad se cumpliera el convenio de La Haya y no se permitieran los lucros indebidos, el número de niños sanos adoptables caería en picado. Lo ocurrido en Camboya parece darles la razón. Entre 1998 y el 2003, se realizaron en ese país tres mil adopciones. La evidencia de tráfico de niños llevó a la mayoría de los países occidentales a detener sus programas de adopción allí. Muchas voces señalaron que se condenaría a miles de niños a crecer en orfanatos, pero, tres años después, de los 8.720 menores que vivían en los centros que habían participado antes en la adopción, el 75% tenía más de nueve años, y sólo 132 eran menores de un año. Tres años antes, más de 60 bebés eran adoptados cada mes.°



http://www.magazinedigital.com/reportajes/los_reportajes_de_la_semana/reportaje/cnt_id/4024

NOTICIAS.Cuentos que ensalzan 'la adopción'

Cuentos que ensalzan 'la adopción'

Dos escritores y partícipes de proyectos de adopción internacional han contado en La Tarde con Cristina sus experiencias. Son Ana Folguera, autora de "En algún lugar de China", y Humberto Pérez-Tomé, editor de "El polvo de las estrellas".


La adopción internacional


"En algún lugar de China", de Syllabus Ediciones, y "El polvo de las estrellas", de la editorial Sekotia, son cuentos que narran, tanto para niños como adultos, historias de adopciones. Ana Folguera y Humberto Pérez-Tomé han estado en La Tarde con Cristina para mostrar sus experiencias y contar por qué han sacado al mercado tales narraciones.


Como explica Humberto Pérez-Tomé, editor de "El polvo de las estrellas", “ambos cuentos están dirigidos a los padres adoptivos y no adoptivos, para que entiendan este tipo de familia, que se nutren ambos de esa necesidad afectiva”.


Pérez-Tomé es padre biológico y no ha tenido aún una experiencia de ser padre adoptivo, pero Ana Folguera sí. La escritora de "En algún lugar de China" ha contado como “la espera es lo más difícil, porque no te dan un plazo, no sabes nada desde que dejas tus papeles hasta que te llega el niño”.


Sinopsis de Syllabus: “En algún lugar de China” es un álbum infantil ilustrado que cuenta una historia, en clave de leyenda, en la que unos pájaros muy especiales vuelan por todo el mundo buscando unos padres para cada niño a los que unen con la ayuda de un hilo rojo.


Sinopsis de Sekotia: Susana Ramos en “El polvo de las estrellas. Ana, Andy y Ly, en busca de una familia” cuenta como tres pequeños nacidos en Rusia, África y China, se conocen y coinciden en el desierto gracias a una mágica lluvia de estrellas. Allí descubrirán otros padres, distintos a los que les dieron la vida, que les acogerán con el mismo amor y dedicación que si ellos mismos se la hubieran dado.

http://www.cope.es/cultura/28-12-09--cuentos-que-ensalzan-adopcion-120069-1

NOTICIAS.Nunca han pensado en tirar la toalla

Nunca han pensado en tirar la toalla


Nunca han pensado en tirar la toalla. Y no porque el desánimo no haya podido con ellos en numerosas ocasiones. Pero siempre la ilusión ha sido más fuerte. Son ya muchos años esperando la llegada de un niño, de su hijo. Procede de China y ellos han decidido adoptarlo por la vía internacional. Esperan que el verano que viene el pequeño o pequeña (no se sabe aún) pise por fin tierra extremeña y puedan ya tenerlo entre sus brazos.

Tomás Hurtado y Rosario Granjo llevan casados desde 1994. Más de 15 años de convivencia que quieren completar formando una familia en la que puedan disfrutar de la presencia de un pequeño.

Al comienzo de su matrimonio no se plantearon tener hijos. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que estaban preparados para ser padres. Los querían biológicos, pero Tomás también tenía en mente adoptar alguno. Rosario no lo veía claro al principio, pero poco a poco, sus ganas se fueron acrecentando y en ella surgió la ilusión de tener más de uno.

Pasaron los años y vinieron los problemas para tener hijos. Lo intentaron por el método in Vitro y ella se quedó embarazada «no sé si por esto o de forma natural, pero tuve un aborto y perdí el bebé».

Ya hacía tiempo que se habían decidido a adoptar a un pequeño y tenían muy claro que iba a ser por la vía internacional. Por varias razones. Una de ellas es que en esos momentos las adopciones de niños en ese país asiático iban muy bien y la familia los recibía relativamente pronto. «Además, los informes médicos eran bastante favorables. Lo de la adopción nacional no nos atraía nada. Creemos que da muchos más problemas porque ¿quién te dice a ti que, con el paso de los años, tu hijo no querría ir a buscar a sus padres biológicos? En España esto sería mucho más fácil».

Mucho papeleo

En el 2003 ya comienzan a remover los papeles de la adopción. Entran en la dinámica de entrevistas con psicólogos y trabajadores sociales, confección de informes, presentación de documentos... Un maremagnum burocrático que parecía no terminar nunca. «Lo peor fue la entrevista. Pasamos muchos nervios. Duró cinco horas y nos hicieron preguntas de todo tipo», explica Rosario.

Pero por fin recibieron el certificado de idoneidad. Ese preciado documento ya les capacitaba para adoptar a un niño. El 26 de mayo de 2006 sus papeles entraron en China. Según sus cálculos, en teoría, le quedan dos meses para que todo se resuelva de modo favorable. Pero ellos creen que estos dos meses se convertirán en ocho o nueve. «Si nos lo dan para verano, nos damos por contentos», dice Rosario. Al principio a los dos les daba igual que fuera niño o niña. Pero ahora confiesan que prefieren una 'chinita'. Y dicen que, según la edad de los padres, así es la edad de los pequeños que entregan. Así que, si en 2010 Rosario tiene 39 años y Tomás 45, puede que el niño que adopten tenga una franja de edad de entre 2 y 4 años.

Aún sufriendo con la espera, Rosario anima a todas las parejas que no puedan tener niños a que comiencen este proceso. «Porque aunque la espera desespera, la emoción de ver a tu hijo es muy grande».

Tomás, por su parte, dice que el hecho de hacerse la idea de que vas a tener un niño en un año y luego se conviertan en cuatro es bastante duro. Te llega a desgastar mucho. «No me extraña el alto índice de abandonos que hay a medio camino. El proceso se hace bastante largo. Pero hay que ser fuerte para no tirar la toalla».

Solicitudes en varios países

En esta situación de espera que viven Tomás y Rosario desde hace ya varios años se encuentran en la actualidad, tan sólo en Mérida, un total de 59 familias.

Los países donde se han presentado solicitudes de adopción internacional son Bolivia, Chile, China, Colombia, Etiopía, Filipinas, Honduras, Kazajstán, India, Rusia, Ucrania y Vietnam.
Según explica la jefa de sección de Acogimiento Familiar y Adopción de la dirección general de Infancia y Familia, Mercedes Leal, el fenómeno de la adopción internacional ha tenido un enérgico desarrollo, sobre todo a partir del año 2000. «En la década anterior la incidencia fue muy baja, tanto en Extremadura como en el resto de España». Concretamente en Extremadura, el período en que más solicitudes se recepcionaron fue entre los años 2005-2007. El número de asignaciones también tuvo un incremento desde 2002 a 2005. Y vuelve a decaer a partir de 2006.

De todas formas, siempre ha habido más solicitantes que niños adoptables. Leal cree que los trámites burocráticos no son razón de peso sobre el descenso de las solicitudes de adopción internacional.

Pero tanto Tomás como Charo dudan de esta afirmación. De todas formas, desean que a lo largo de este nuevo año su pequeño pueda convertirse en un emeritense más.
http://www.hoy.es/20100107/merida/familias-espera-para-adoptar-20100107.html

NOTICIAS.China y Rusia se cierran en banda

China y Rusia se cierran en banda

España sigue a la cabeza en adopción internacional: es uno de los países que más solicitudes tramitan, junto a EE UU y Suecia. Un liderazgo que tiene mérito, ya que el panorama está cambiando radicalmente. «¡Se ha dado un frenazo en seco! Hemos bajado de 5.541 adopciones en 2004 a sólo 3.156 en 2008», detalla Javier Álvarez Ossorio, presidente de la Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento (CORA). Por contra, las tramitaciones nacionales se mantienen estables, con cifras cercanas a los mil críos.
Este vuelco responde, en gran parte, a la situación de China y Rusia. En 2004 llegaron 2.389 niños chinos y el año pasado no fueron más de 619; en cuanto a Rusia, se ha pasado de 1.618 a unos 900. En el caso del país asiático, parece que todo responde a una cuestión de imagen; los recientes Juegos Olímpicos de Pekín y la pujanza como potencia mundial han disparado un orgullo patrio que pretende limitar al máximo la adopción internacional. No se quiere dar la impresión de ser un país tercermundista.
En España hay más de 3.000 interesados en acoger a un niño chino. Antes bastaban siete meses para tenerlo en casa y ahora la espera puede alcanzar los tres años. «¡Imagínese la angustia! Piense lo que dura un embarazo y lo que puede alargarse nuestra incertidumbre. ¡Es inhumano!», se indigna Francisco Acero, vicepresidente de AFAC (Asociación de Familias Adoptantes en China). Y eso, sin contar los gastos que -incluido un viaje- rondan los 14.000 euros.
La carga económica se duplica cuando se trata de Rusia: si se computan los desplazamientos, supera los 30.000 euros. A eso hay que sumar las vicisitudes burocráticas y un tiempo de espera que se acerca a los tres años. «En 2008 hubo un cierre forzoso porque cambió la acreditación de las ECAIS (entidades mediadoras en la adopción) y, desde entonces, no dan abasto», explica Álvarez Ossorio, de CORA. Otro tema son los donativos a proyectos de colaboración y orfelinatos que -en países como Rusia, China y Vietnam- llegan a los 3.000 euros.

Burkina Faso
Ante este panorama, Etiopía, Burkina Faso, Costa de Marfil... suben puntos. «Es lógico. Hay que buscarse la vida. ¡Lo más rápido y barato siempre atrae!», confirma Álvarez Ossorio. Eso sí, Burkina Faso ya tarda tres años en proporcionar un niño. Lo único inalterable, de momento, es el importe: en ningún país de África supera los 9.000 euros.
Nada que ver con la adopción nacional, que sale casi gratis. Ahora bien, hay que armarse de paciencia: el procedimiento suele alargarse más de cinco años. Así pues, ¿quién será el afortunado que reciba el bebé que apareció dentro de una mochila el pasado 27 de diciembre? Los Servicios Sociales de Madrid dicen que se encuentra «en manos de 'una familia de urgencia'». El papeleo de la adopción no tardará en ponerse en marcha. Un hogar no le va a faltar.

http://www.eldiariomontanes.es/20100111/sociedad/destacados/china-rusia-cierran-banda-20100111.html

Las solicitudes de adopción internacional caen un 35% y los niños adoptados, un 14%

Las solicitudes de adopción internacional caen un 35% y los niños adoptados, un 14%

- Etiopía y Colombia desplazan a China y Rusia, al cambiar éstos su situación y dificultar los trámites y la espera

M.J. CASTILLEJO . PAMPLONA Martes, 12 de enero de 2010 - 04:00 h.

Durante el pasado año las solicitudes de adopción internacional en Navarra descendieron un 35% -de 126 a 82 casos-, así como los niños adoptados llegados de otros países (14% menos, de 76 a 65), siguiendo la tendencia de años anteriores y como ha ocurrido en otras comunidades. La razón principal es el endurecimiento de requisitos y otros cambios en los países de origen, que han incrementado las dificultades y el tiempo de espera, según indican desde Asuntos Sociales.


Por poner un ejemplo, en China se ha pasado de un año o año y medio a 3,5 o 4 años nada menos.

Todo ello más el coste -algo tendrá que ver la crisis-, ha cambiado el panorama: del "boom" de los años 2004 a 2006 al descenso a partir del 2007. China, que lideraba las solicitudes y los adoptados, ha sido desbancada primero por Rusia y ahora por Etiopía. Y crece la demanda hacia otros países. Así, de los 65 niños que llegaron el año pasado a Navarra (frente a 98 en 2007 y 76 en 2008), 18 eran de Etiopía, otros 18 de Rusia y 8 de Colombia. El resto se reparte entre varios países: Bolivia (1), Chile (3), China (5), Hungría (2), Kazajstan (2), Perú (2), Ucrania (5) y Vietnam (1 menor). Unos datos que contrastan con los 31 niños en 2007 y los 15 en 2008 llegados desde China o los 23 de Rusia y 15 Ucrania en el año 2007. El 55% eran niños y el 45%, niñas.

En 2009 un total de 326 personas (entre parejas y otros) fueron informadas en adopción internacional. Pero finalmente sólo se formalizaron 82 solicitudes.

El 87% de los solicitantes tenían entre 31 y 45 años, un 7% entre 46 y 50, un 5% más de 50 y un 7%, entre 25 y 30. Los países más solicitados fueron Colombia, Bulgaria, Vietnam, Rusia y Perú.

Asimismo, se concedieron 128 certificados de idoneidad. Hay 280 expedientes activos, de ese año y de anteriores, y se hace el seguimiento de 146 adoptados.

Por las dos vías, por si acaso

Por otro lado, ha aumentado algo el número de adopciones nacionales -9, cinco firmes más que en 2008, sin contar 4 acogimientos preadoptivos-, hasta hace unos años casi imposible. Muchas familias optan por solicitar a la vez por ambas vías, por si acaso.

De hecho, existen 193 solicitudes de entre 2005 y 2009 en la lista de adopción nacional, de las que 158 están también en la internacional. Y en 80 casos estarían dispuestos a aceptar menores con características especiales (por ejemplo, con discapacidad). En cuanto a solicitudes nuevas, en 2009 se registraron 53, 42 también por la vía internacional.

http://www.diariodenavarra.es/20100112/navarra/las-solicitudes-adopcion-internacional-caen-35-ciento-ninos-adoptados-14-ciento.html?not=2010011201465896&idnot=2010011201465896&dia=20100112&seccion=navarra&seccion2=sociedad&chnl=10&ph=12